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Rotura de vidrio en el reparto: ¿retener o enviar sin la pieza?

Cuando se rompe una luna antes de la entrega, hay tres salidas. Cuándo conviene cada una y qué hay que apuntar para que la reposición no se pierda.

Raúl Jiménez Ayza

· 3 min de lectura

En una fábrica de vidrio, las roturas no son una excepción: son parte del trabajo. Se rompe una luna al cargar, en un bache, al descargar en la obra. Lo que marca la diferencia no es que se rompa, sino lo que pasa después.

Porque después de una rotura hay dos problemas a la vez: hay que fabricar la reposición, y hay que decidir qué hacer con el resto del pedido, que sigue esperando en su banqueta.

Las tres salidas

1. Retener el pedido hasta tener la reposición

El pedido completo espera en planta hasta que la pieza nueva está fabricada, y sale todo junto.

Conviene cuando el cliente no puede hacer nada con el pedido incompleto. Por ejemplo, un cerramiento en el que el instalador necesita todas las piezas para montar, o una obra en la que ir dos veces cuesta más que esperar unos días.

El riesgo: que el pedido retenido se quede olvidado. Si nadie une la reposición con el pedido que espera, el pedido puede quedarse semanas parado.

2. Enviar el pedido sin esa pieza, y la reposición aparte

El pedido sale en su ruta con lo que está bien, y la pieza repuesta viaja después, en otra entrega.

Conviene cuando el cliente puede ir avanzando con el resto. Es lo habitual en pedidos grandes con muchas piezas independientes.

El riesgo: que el cliente reciba el pedido «completo» según el albarán y la pieza que falta no aparezca en ningún sitio. Hay que dejar claro, al cliente y a la planificación, que queda una entrega pendiente.

3. No reponer

A veces la pieza rota no hace falta: era un sobrante, el cliente ya no la quiere o se va a sustituir por otra cosa.

Conviene cuando lo decide alguien que sabe que de verdad no hace falta. Nunca por defecto ni porque «ya se verá».

Lo que hay que apuntar siempre

Sea cual sea la decisión, una rotura bien registrada tiene:

  • Qué piezas se han roto, con sus medidas. «Una luna del pedido de García» no basta para fabricar la reposición.
  • Dónde se rompió: en fábrica, al cargar, en el camión o en la descarga. Si siempre se rompen en el mismo sitio, eso es lo que hay que arreglar.
  • Una foto, si es posible. Evita discusiones después.
  • Quién decide qué pasa con el pedido. Una rotura no debería resolverse sola: alguien con criterio tiene que elegir entre las tres salidas.

Cómo lo hace Reloda

En Reloda, una rotura se reporta desde el móvil: desde el escáner, desde la ficha de la banqueta o desde la carga del camión, indicando las piezas rotas. Queda como incidencia pendiente de decidir, y quien la aprueba elige una de las tres salidas:

  • Retener: se crea el pedido de reposición en producción y el original no se da por producido hasta que la reposición se confirma. Nadie tiene que acordarse: el pedido se libera solo.
  • Enviar aparte: se crea la reposición, y el pedido original sigue su ruta sin frenarla.
  • Sin reposición: queda registrado que esa pieza no se repone.

Así, cada rotura tiene su decisión, su reposición y su rastro, y ningún pedido se queda esperando algo que nadie recuerda.

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