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Cuello de botella en una fábrica: cómo encontrarlo sin cronómetro

La máquina con más piezas delante no siempre es la que frena la fábrica. Cómo encontrar el cuello de botella real con dos números que ya tienes.

Raúl Jiménez Ayza

· 3 min de lectura

En casi todas las fábricas que trabajan por pedido hay una pregunta que se repite cada semana: ¿por qué este pedido no sale, si el corte va al día? Da igual que se fabriquen muebles, piezas de metal, ventanas o lunas de vidrio: la respuesta suele estar en una sola máquina que frena a todas las demás. El cuello de botella.

Encontrarlo parece fácil: se mira dónde se amontona el trabajo. Pero esa primera impresión engaña más de lo que parece.

Por qué el montón más grande no es siempre el problema

Delante de la sierra puede haber 40 piezas esperando y delante de la cabina de pintura, 12. A ojo, el problema está en la sierra. Pero si la sierra saca 60 piezas al día y la pintura solo 8, la cuenta cambia:

  • La sierra se vacía en menos de un día.
  • La pintura tarda día y medio en sacar lo que ya tiene delante, sin contar lo que le siga llegando.

El cuello de botella es la pintura, aunque tenga menos piezas. Lo que importa no es cuántas piezas esperan, sino cuántos días de trabajo tiene acumulados cada máquina.

La cuenta: días de cola

Para cada paso de la fábrica hacen falta solo dos números:

  1. Cuántas piezas esperan delante de ese paso ahora mismo.
  2. Cuántas piezas saca al día, de media en los días que ha trabajado.

Y una división:

Días de cola = piezas que esperan ÷ piezas que saca al día

El paso con más días de cola es el cuello de botella. No hace falta cronometrar a nadie ni medir tiempos de ciclo: basta con saber qué ha pasado por cada paso y cuándo.

Un ejemplo con una línea cualquiera:

Paso Esperan Saca al día Días de cola
Corte 40 60 0,7
Mecanizado 18 45 0,4
Montaje 6 30 0,2
Pintura 12 8 1,5
Embalaje 5 50 0,1

Sirve igual si el paso lento es un horno de templado, una prensa, una cabina de lacado o una mesa de montaje: la cuenta es la misma.

Lo que cambia cuando lo sabes

Saber cuál es el cuello de botella cambia las decisiones del día a día:

  • No sirve de nada acelerar el resto. Cortar más rápido solo hace más grande el montón delante de la pintura.
  • Las tandas del paso lento mandan. Si esa máquina trabaja por cargas (una cabina, un horno, una prensa), llenarla bien juntando piezas parecidas de varios pedidos rinde más que cualquier mejora en el resto.
  • Las fechas que das al cliente salen de ahí. Si la pintura tiene día y medio de cola, ningún pedido pintado sale mañana, por mucho que el corte vaya al día.
  • Una pieza rota en ese paso pesa el doble. Vuelve al principio y tiene que pasar otra vez por la máquina más cargada.

Y el cuello de botella se mueve: una semana es la pintura y, después de un pedido grande con mucho montaje, la mesa de montaje. Por eso no basta con mirarlo una vez.

Cómo lo hace Reloda

Con el módulo de Fabricación de Reloda, cada empresa configura sus propios pasos y máquinas, y cada puesto marca en su tablet lo que hace: Hecho, Parcial o Roto. Con eso, la aplicación ya sabe qué espera delante de cada paso y cuánto saca al día cada uno.

El cuadro de mando hace la cuenta solo: enseña la línea de la fábrica paso a paso, con las piezas que esperan, el ritmo y los días de cola, y resalta el cuello de botella. Al lado, los pedidos que van tarde o que no llegan a su fecha.

Y como en las tandas se ve cuánto llena cada una la máquina (en piezas, m² o kilos), es fácil sacar el máximo del paso que frena a los demás.

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